BESAPIÉ Y VÍA CRUCIS DEL CRISTO DE LA SALVACIÓN DE SAN BUENAVENTURA


La Hermandad de la Soledad de San Buenaventura celebró el pasado sábado el besapié al Santísimo Cristo de la Salvación, seguido del vía crucis con la imagen llevada en andas por las calles de la feligresía.
Durante la mañana y la tarde, el crucificado fue situado en la cabecera de la nave de la Epístola del templo franciscano, tumbado a los pies de la Virgen de la Soledad, que estaba ante el dosel de cultos de la hermandad vestida de hebrea entre rosas de color rosa, catorce candeleros con cera blanca y dos jarras plateadas con lirios morados.
A sus pies, el Cristo que tallara Manuel Cerquera en 1935 tenía dos jarras con las mismas flores bajo sus brazos y otras dos a una altura superior junto a sus caderas. Se completaba el montaje del besapié con la presencia de seis altos candeleros con grandes cirios color tiniebla formando un pasillo de acceso hasta el crucificado.

















Por la noche, tras las misa de las ocho y media, comenzó el vía crucis con el Cristo de la Salvación por las calles. Con la antigua cruz de guía de la hermandad encabezando el cortejo, diversas parejas de hermanos con cirios fueron acompañando al crucificado por las calles de la feligresía de la Magdalena. También el estandarte corporativo formó parte del cortejo, así como cuatro acólitos con ciriales y cuatro hermanos portando faroles alrededor de las andas en la que fue llevada la imagen, que salió también a la calle con lirios morados en la base de la cruz.
A lo largo del recorrido previsto para el vía crucis, el Cristo de la Salvación visitó la Capilla de Montserrat, a la que llegó por las calles San Pablo y Cristo del Calvario. La Hermandad de Montserrat, con la que la Soledad de San Buenaventura mantiene estrechas relaciones, recibió en la puerta con su estandarte a su compañera de jornada procesional.
El Cristo de la Salvación entró completamente en la capilla y llegó hasta el presbiterio, deteniéndose ante el altar donde se encontraban el Cristo de la Conversión, la Virgen de Montserrat y Santa María Magdalena.












A continuación, el Cristo de la Salvación salió de la Capilla de Montserrat y continuó su camino por la calle San Pablo, pero pasando por la acera junto a la fachada de la Parroquia de la Magdalena. Justo a la altura del retablo cerámico del Santísimo Cristo del Calvario se detuvieron las andas para el rezo de una de las estaciones del vía crucis.












  



Desde la calle San Pablo, el Cristo de la Salvación continuó por Méndez Núñez, Moratín, Zaragoza y Carlos Cañal, regresando al Convento de San Buenaventura en torno a las once de la noche. Se completaba así esta intensa jornada para los cofrades de la Soledad franciscana en torno a su Cristo titular.